Los adultos inmunocompetentes con toxoplasmosis aguda no requieren tratamiento, a menos que los síntomas sean anormalmente intensos o persistentes, o que la infección se haya adquirido a través de una transfusión o por un accidente de Laboratorio. La toxoplasmosis congénita, o mujeres embarazadas deben tratarse.
El tratamiento de elección es la asociación de pirimetamina (100mg el primer día, ó 50-75mg/día en inmunodeprimidos) y sulfadiazina (4-6 g/día divididos en 4 tomas).
Ambos fármacos tiene una acción sinérgica, inhibiendo el metabolismo del ácido fólico en distintos niveles. Debe administrarse ácido folínico (10-15 mg/día) para antagonizar la acción antifólica de estos fármacos sobre las células humanas sin inhibir su acción antiparasitaria. La duración mínima del tratamiento será de un mes para individuos inmunocompetentes y de 6-8 semanas para inmunodeprimidos.
En el embarazo el tratamiento de toxoplasmosis aguda reduce sustancialmente el riesgo de transmisión al feto. Se administrará espiramicina a dosis de 3 g/día. También se ha utilizado sulfadiazina, asociada incluso a pirimetamina tras el primer trimestre.
La respuesta al tratamiento suele ser buena. Alrededor del 90% de los pacientes con SIDA y toxoplasmosis cerebral responden adecuadamente al tratamiento, aunque en el 15-20% de los casos persisten secuelas neurológicas de gravedad variable. En el SIDA se observan frecuentes efectos adversos a las sulfanamidas, los cuales obligan a retirar la sulfadiazina en el 15-30% de los casos. Puede sustituirse por clindamicina (600mg cada 6 horas IV), con una eficacia similar.
Bilbiografía

Rodés, J. et al. Medicina Interna. Tomo I. Masson, S.A. 1988. España. Pp.: 1849-1852