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Tricomoniacidas: Metronidazol

El metronidazol es el fármaco de elección para el tratamiento de Trichomonas vaginalis con varias opciones de tratamiento, que son:

dosis única de 2 g por vía oral.

600 mg a 1 g divididos en dos o tres tomas.

250 mg tres veces al día durante siete días.

Como se menciono en la nota anterior ambos integrantes de la pareja sexual debe ser tratada al mismo tiempo para que el tratamiento sea efectivo.    Si es necesario repetir el tratamiento, se recomienda un intervalo de 4 a 6 semanas entre las pautas. El tinidazol se emplea comúnmente como alternativa al metronidazol, y puede ser eficaz en casos de resistencia al metronidazol.   El metronidazol no se recomienda durante el primer trimestre de embarazo y se recomienda el uso de clotrimazol por via intravaginal para el alivio sintomático. Sin embargo el clotrimazol únicamente es curativo en aproximadamente el 20% de los pacientes y el tratamiento definitivo pude ser necesario posteriormente durante el embarazo.

Mecanismo de acción

La selectividad por los microorganismos que crecen en condiciones anaerobias se debe a que sólo en estas circunstancias el grupo 5´-nitro sufre reducción, mediante aceptación de electrones donados por las ferredoxinas o similares, propias de dichos organismos. Lo mismo ocurre en células hipóxicas de mamífero en las que los donantes son las flavoproteínas. La fuente endógena de electrones puede ser el NADPH o radicales sulfuro. La forma reducida de los nitroimidazoles provoca modificaciones en la estructura helicoidal de ADN, con rotura de sus hebras y pérdida de función. En resumen los metabolitos del metronidazol actúan alterando el ADN del protozoo perdiendo este su función.

Farmacocinética

El metronidazol se absorbe bien por vía oral con una Tmax de 1 – 2 horas y concentraciones plasmáticas proporcionales a la dosis.  Se distribuye por todo el organismo, alcanzándose concentraciones bactericidas en las secreciones, líquido seminal, saliva, atraviesa bien la barrera hematoencefálica, la placenta y se encuentra en la leche materna, puede provocar un sabor amargo que auque no se han descrito complicaciones en el lactante se recomienda interrumpir la lactancia entre 12 y 24 horas cando se utiliza un tratamiento de dosis única.

Efectos adversos

Los efectos adversos del metronidazol son de baja incidencia y pueden ser muy variados. Los mas frecuentes son a nivel del tracto digestivo: náuseas, sabor metálico, anorexia, molestias abdominales, diarrea, sequedad en la boca, erupciones dérmicas, quemazón uretral o vaginal.

Las reacciones mas graves son de carácter neurologico como cosquilleos en alguna extremidad, incoordinación, ataxia, convulsiones; si aparecen estas reacciones de carácter neurologico debe suspenderse la administración. Aunque no se a demostrado teratogenia ni carcinogénesis en humanos, se recomienda, no administrar durante el primer trimestre de embarazo.

Fuentes:

1) Martindale (2009). The Complete Drug Reference 36th Edition Pharmaceutical Press editions.

2) Flórez J. (1997). Farmacología humana. 3ra. Edición Masson, S.A. Barcelona, España.

Departamento 

No. de casos
ALTA VERAPAZ 2
GUATEMALA 94
TOTONICAPÁN 1
CHIQUIMULA 1
ESCUINTLA 2
SAN JUAN SAC. 8
IZABAL 2
QUETZALTENANGO 2
QUICHÉ 6
SAN MARCOS 5
SANTA ROSA 3
SOLOLÁ 3
SUCHITEPEQUEZ 1
TOTAL 130

Fuente: Pro-Ciegos

La vaginitis causada por Tricomonas vaginalis  es una de las enfermedades de trasmisión sexual (ETS) más comunes.  La tricomoniasis afecta a las mujeres también durante el embarazo, aunque muchas veces se relacione la tricominiasis al parto prematuro aún no se ha determinado a ciencia cierta si es responsable del mismo.  En la siguiente nota se describirá los descubrimientos mas relevantes sobre el tema.

La tricomoniasis es una ETS muy común, entre sus síntomas se incluyen prurito y secreción vaginal.  No esta demostrado aún que exista una probabilidad mayor que las mujeres embarazadas con tricomoniasis  tengan un parto prematuro u otras complicaciones durante el embarazo.  Cabe recordar que  el hombre tambien puede sufrir tricomoniasis, algunas infecciones en hombres pueden ser asintomaticas y en otros casos se puede producir irritación o sensación de ardor dentro del pene o una secreción del pene.  Si el hombre no recibe tratamiento puede seguir contagiando a su pareja.

Según la revisión de estudios clínicos realizada por Cochrane Collaboration (organización dedicada a la investigación en salud), los autores de dicha revisión concluyeron que aunque existan otros tratamientos como el tenidazol, el ornidazol y el nimorazol que tambien resultan efectivos en el tratamiento de las trcomonas, la revision Cochrane comparo la efectividad de distintas opciones de tratamiento para la tricomoniasis en no embarazadas determinó que el metronidazol en dosis única ofrecerá una curación parasicológica para la tricomoniasis en aquellos casos en que se administra a ambos miembros de la pareja durante el embarazo (con un 90% de efectividad), no obstante, existe la posibilidad de que el niño sufra algún tipo de daño pues aún se desconocen los efectos de este tratamiento en el embarazo.  Es mas uno de los dos estudios clínicos que revisaron los autores fue interrumpido de forma temprana ya que existía una mayor probabilidad de que las mujeres que toman metronidazol tuvieran un parto prematuro y niños de bajo peso al nacer, por lo que los autores concluyen que se deben realizar más investigaciones sobre los tratamientos de tricomoniasis en embarazadas.

Fuente:
– Gülmezoglu AM (2008).  Intervenciones para la tricomoniasis en el embarazo.  Biblioteca Cochrane Plus, Número 2.

La transmisión de la infección por Toxoplasma gondii de la madre al hijo ocurre cuando la madre seinfecta por primera vez en el transcurso del embarazo. Tanto el diagnóstico prenatal, como el delprimer año de vida se basa en pruebas serológicas; y la mayoría de las veces es necesario realizar más de unade estas pruebas ya que tienen distintos porcentajes de sensibilidad y/o especificidad así como distintos nivelesde complejidad. El recién nacido requiere seguimiento serológico en el primer año de vida o hasta que se descarteel diagnóstico de toxoplasmosis congénita. El diagnóstico temprano de la infección, en la mujer embarazada,permite un tratamiento oportuno y se indica con el propósito de reducir la tasa de transmisión y el dañocongénito. Es posible que con un programa activo, de prevención y tratamiento temprano, se pueda reducir latasa de incidencia de la toxoplasmosis congénita de alrededor del 5 por mil nacimientos a 0.5 por mil. El objetivode este consenso fue revisar la literatura científica para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la toxoplasmosis congénita.

 

 

Recomendaciones para el tratamiento

  1. Infección aguda confirmada

 

a. Primer trimestre: Iniciar tratamiento con espiramicina. Se desaconseja la utilización de pirimetamina en el primer trimestre. A partir de la semana 14 se rotará a pirimetamina + sulfadiazina + ácido folínico.

b. Segundo y tercer trimestre: Iniciar tratamiento antiparasitario con la asociación de pirimetamina más sulfadiazina hasta el final del embarazo38, 78. A partir de la semana 36 de la gestación se puede optar por espiramicina, hasta el parto. El ácido folínico está indicado cada vez que se prescriba pirimetamina. Algunos autores recomiendan que este esquema de tratamiento se alterne cada 3 semanas o cada mes con espiramicina, para disminuir la toxicidad. En el caso de intolerancia al tratamiento, especialmente a la sulfadiazina, la droga alternativa es la clindamicina80. El tratamiento con pirimetamina debe estar controlado de rutina con hemogramas semanales, durante el tiempo de su ingestión.

 

2. Infección no evaluable (pacientes fuera de algoritmo diagnóstico recomendado) En pacientes en que se detectaran IgG e IgM en una primera determinación posterior a la semana 18 de gestación, y en las cuales no se pueda determinar por pruebas serológicas el momento de la primoinfección, adquirirán valor el resto de métodos complementarios de evaluación (Ej. ecografía obstétrica). Ante la evidencia de daño fetal el esquema de elección será pirimetamina + sulfadiazina + ácido folínico. En caso de ecografía normal se debería realizar la consulta con el especialista, quien determinará la necesidad de tratamiento. Es posible que se obtenga mayor beneficio con el tratamiento temprano. Por ello es de suma importancia, tratar de llegar al mismo de la manera más certera y rápida posible. En los casos de alta sospecha diagnóstica sugerimos, hasta la confirmación serólogica, iniciar tratamiento con espiramicina. Realizar controles serológicos periódicos como seguimiento del tratamiento de una embarazada carece de valor y no deben indicarse.

 

3. Recién nacido sintomático. El fundamento del tratamiento es controlar la progresión de la enfermedad hasta que el propio sistema inmune del niño madure y controle la infección. La duración del tratamiento es hasta el año de vida. Se indicará pirimetamina + sulfadiazina + ácido folínico. Ante la evidencia de compromiso del sistema nervioso central se evaluará la necesidad de indicar corticoide.

 

4. Recién nacido asintomático. Se categorizará el estadode infección de acuerdo a la evaluación serológica y estudios complementarios: fondo de ojo y ecografía cerebral. Si se confirma infección en el recién nacido se debe iniciar tratamiento con pirimetamina + sulfadiazina + ácido folínico hasta el año de edad. La persistencia de IgG más allá de los 11 meses de vida, o la detección de IgM, IgA o IgE en el transcurso del seguimiento, se interpreta como infección aguda y requiere tratamiento, con el objeto de prevenir en lo posible las secuelas tardías conocidas.

 

Según el Estudio Colaborativo de Tratamiento de Chicago, con este tratamiento el beneficio fue evidente: interrupción de la coriorretinitis activa y desarrollo de un cociente intelectual normal en niños sin hidrocefalia, desarrollo normal de la motilidad en los niños con hidrocefalia drenada y reducción de las calcificaciones cerebrales en el 75% de los casos. La infección congénita se descarta, recién cuando se negativiza la IgG. No hay informes que avalen el uso de azitromicina o claritromicina como tratamiento profiláctico en un recién

nacido, hasta confirmar la infección. El consenso concluye en que la infección aguda por

 

Toxoplasma gondii en la embarazada es subclínica, por lo tanto es necesario un programa de tamizaje serológico para su diagnóstico. Esto permitirá identificar a la mujer susceptible para aconsejarla sobre las medidas higiénico-

dietéticas que disminuirán el riesgo de infección, y realizar los controles periódicos, única forma de diagnosticar una seroconversión asintomática. Identificada aquella mujer con títulos de anticuerpos altos, puede requerir una segunda serie de análisis para su confirmación

 

El diagnóstico adecuado y el tratamiento oportuno en manos de un médico entrenado, ofrecen la mejor oportunidad para prevenir y reducir la transmisión vertical, la morbimortalidad y las secuelas de la toxoplasmosis congénita. Un programa activo y efectivo de control serológico en el consultorio obstétrico permitirá un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado. Los ejemplos los han dado Francia y Austria, dos países en los que se logró reducir los daños neurológicos, oftalmológicos y prevenir secuelas, con la vigilancia serológica antes y durante el embarazo; ello permitió el tratamiento temprano de la embarazada y de los niños nacidos con toxoplasmosis congénita. Debido a la dificultad de realizar el diagnóstico con una sola, o incluso a veces con dos pruebas, es necesario que existan laboratorios de referencia, probablemente por regiones o por provincia, para la derivación de las muestras de sueros que requieran su confirmación. Ello permitirá que la vigilancia siga siendo costo-efectiva.

bibliografia:

Dubey JP. Sources of Toxoplasma gondii infection inpregnancy. Br Med J 2000; 321: 127-8.2.

DESCRIPCIÓN BREVE DE LOS MEDICAMENTOS USADOS EN EL TRATAMIENTO MATERNO DE TC
Espiramicina. Antibiótico que pertenece al grupo de los macrólidos, se obtienen sus concentraciones mayores en tejidos que en suero. En la placenta, los niveles son varias veces mayores que en suero materno o fetal. En general durante la gestación se tolera bien. Las indicaciones de la espiramicina durante el embarazo son:
1. Alta sospecha de infección o infección materna antes de la semana 18, cuando está contraindicado el uso de pirimetamina.
2. Alta sospecha de infección o infecciones ocurridas en la primera mitad del embarazo y cuando el diagnóstico prenatal con PCR ha sido negativo. La dosis usual es 1g (3 millones UI) cada 8 horas (dosis por día: 3 g/día ó 9 millones UI/día). Se debe administrar con estómago vacío para mejor su absorción.
Pirimetamina es un inhibidor de la síntesis del ácido fólico; que también se usa como antimalárico contra Plasmodium falciparum. Tiene una vida media plasmática de 100 horas. Actúa en sinergia con la sulfadiazina contra el toxoplasma. Puede producir una depresión gradual y reversible de la médula ósea, con neutropenia pero también anemia y trombocitopenia. El ácido folínico (5-15 mg/ día) previene estos efectos tóxicos sin inhibir la acción sobre el parásito. Contrariamente, el ácido fólico, sí inhibe la acción sobre el parásito, razón por la cual se recomienda no administrarlo. Se debe vigilar la posible hematotoxicidad, y solicitar hemogramas seriados. Se ha descrito como teratogénico en ratas, y podría serlo potencialmente en seres humanos. Por esta razón no se debe utilizar durante el primer trimestre de la gestación. Dosis de carga: 50 mg cada 12 horas por dos días, y luego dosis de mantenimiento de 50 mg/día.
Sulfadiazina es la más estudiada de las sulfas en el tratamiento de la toxoplasmosis. Se han demostrado su efectividad y seguridad en el tratamiento de la infección durante el embarazo, la niñez, y en pacientes inmunocomprometidos. La efectividad de otras sulfas es variable. La sulfadoxina que acompaña a la pirimetamina en el Fancidar® (que se usa como antimalárico), se ha utilizado para el tratamiento de toxoplasmosis. Sin embargo, no se tiene mucha experiencia con su uso, en el especial durante el embarazo. Por las dosis altas en las tabletas y por la vida
media larga de la sulfadozina, de haber efectos adversos, éstos serían de mayor duración. Se puede presentar toxicidad hematológica, hepática, y dermatológica (se ha descrito necrólisis epidérmica tóxica). En algunas regiones del mundo se utiliza cada 7 ó 15 días. Se considera que no hay suficiente evidencia con respecto a su seguridad para el uso prolongado durante el embarazo. Dosis de sulfadiazina: carga 75 mg/kg/día por dos días y, luego dosis de mantenimiento de100 mg/kg/día, sin excederse de un máximo 4 g/día). Las indicaciones de la combinación de pirimetamina/ sulfadiazina son:
1. Sospecha o confirmación de infección aguda materna ocurrida en la segunda mitad del embarazo (por mayorriesgo de transmisión y mayor efectividad que espiramicina).
2. Embarazadas en quienes la ecografía fetal es altamente sugestiva de TC y las pruebas serológicas confirman la sospecha de infección adquirida durante el embarazo.
3. Embarazadas con líquido amniótico positivo para PCR. Es importante recordar que se debe administrar esta combinación después de la semana 18 de gestación.
TRATAMIENTO DEL RECIÉN NACIDO
Para decidir el tratamiento o no de los recién nacidos, se debe establecer en cuál de las siguientes categorías está el neonato:
1. Recién nacido con TC, con hallazgos clínicos y de laboratorio que la confirman. Estos niños requieren tratamiento.
2. Recién nacido cuya madre sufrió infección aguda durante el embarazo, y recibió tratamiento desde el momento del diagnóstico, y no presenta signos clínicos de infección y los exámenes no demostraron infección fetal (PCR negativa en líquido amniótico). Esto es, sin hallazgos al examen físico (incluye examen oftalmológico hecho por un oftalmólogo pediatra con experiencia), ni de laboratorio (IgM, IgA, cultivo de placenta, cultivo de sangre de cordón, PCR en sangre periférica, ecografía o escanografía de SNC, etc.). Probablemente no requiere tratamiento. Debe hacerse seguimiento cuidadoso de la IgG y clínico hasta que desaparezca para confirmar la ausencia de infección.
3. Recién nacido cuya madre sufrió infección aguda durante el embarazo. No se hizo amniocentesis. Con o sin tratamiento durante el embarazo. Exámenes neonatales todos negativos. Es probable que no necesite terapia,pero es imperioso el seguimiento de la IgG.
4. Recién nacido cuya madre sufrió infección aguda durante el embarazo y los exámenes mostraron infección fetal. La madre recibió tratamiento. Está sin signos clínicos ni paraclínicos de la infección (cultivo de placenta, IgM del recién nacido, etc., todos negativos). Conducta recomendada. Podría ser que el tratamiento fue efectivo, y lo curó in utero, o que los exámenes que mostraron infección fetal fueron falsamente positivos (raro), o que la infección neonatal existe pero no se puede demostrar porque es leve, subclínica y el tratamiento reduce la respuesta de anticuerpos. Además, la capacidad de aislar el parásito es relativamente baja. El riesgo de no tratarlo es que se reactive una infección que el tratamiento in útero la volvió latente. Se requiere seguimiento de la IgG.
Se debe tratar al recién nacido con TC durante un año, así sea la infección subclínica. El tratamiento más utilizado es la combinación de pirimetamina y sulfadiazina, más el ácido folínico para evitar los efectos tóxicos de la pirimetamina. En el Cuadro 4 se resume el tratamiento al niño con infección congénita. En algunos estudios se pudo demostrar que el daño neurológico y las secuelas oculares son menos severos en los niños a quienes se trató por un año, en comparación con los que no recibieron ningún tratamiento o fueron tratados sólo por un mes después de nacer19,38,39.
TC EN EMBARAZADAS CON INFECCIÓN POR VIH
La TC en el infante VIH(+) parece presentar un curso mucho más rápido en comparación con los niños sin infección por VIH, pues hay falla en el crecimiento, fiebre, hepatoesplenomegalia, coriorretinitis y convulsiones. La
mayoría de estos niños padece alteraciones multiorgánicas, incluyendo SNC, enfermedades cardíacas y pulmonares60. La infección con T. gondii adquirida antes del embarazo no ofrece riesgo cuando la madre es inmunocompetente. En contraste, debido a las profundas deficiencias inmunológicas, la infección crónica por T. gondii (latente) de una mujer embarazada y coinfectada con VIH (sobre todo si ha desarrollado SIDA) puede reactivarse. Puede resultar en un estado que comprometa la vida de la mujer, o en la transmisión de la infección por T. gondii y/o VIH al feto.
Si la madre es seronegativa para T. gondii, el riesgo está en la infección aguda, con sus consecuencias en el feto. Si es seropositiva para T. gondii, entonces el riesgo está en la reactivación de la infección y su transmisión congénita.
BIBLIOGRAFIA:
Gómez JE, Castaño JC, Montoya MT. Toxoplasmosis: Unproblema de salud pública en Colombia. Colomb Med 1995; 26:66-70.

TRICOMONIASIS Y SU TRATAMIENTO

 

 

Los adultos inmunocompetentes con toxoplasmosis aguda no requieren tratamiento, a menos que los síntomas sean anormalmente intensos o persistentes, o que la infección se haya adquirido a través de una transfusión o por un accidente de Laboratorio. La toxoplasmosis congénita, o mujeres embarazadas deben tratarse.
El tratamiento de elección es la asociación de pirimetamina (100mg el primer día, ó 50-75mg/día en inmunodeprimidos) y sulfadiazina (4-6 g/día divididos en 4 tomas).
Ambos fármacos tiene una acción sinérgica, inhibiendo el metabolismo del ácido fólico en distintos niveles. Debe administrarse ácido folínico (10-15 mg/día) para antagonizar la acción antifólica de estos fármacos sobre las células humanas sin inhibir su acción antiparasitaria. La duración mínima del tratamiento será de un mes para individuos inmunocompetentes y de 6-8 semanas para inmunodeprimidos.
En el embarazo el tratamiento de toxoplasmosis aguda reduce sustancialmente el riesgo de transmisión al feto. Se administrará espiramicina a dosis de 3 g/día. También se ha utilizado sulfadiazina, asociada incluso a pirimetamina tras el primer trimestre.
La respuesta al tratamiento suele ser buena. Alrededor del 90% de los pacientes con SIDA y toxoplasmosis cerebral responden adecuadamente al tratamiento, aunque en el 15-20% de los casos persisten secuelas neurológicas de gravedad variable. En el SIDA se observan frecuentes efectos adversos a las sulfanamidas, los cuales obligan a retirar la sulfadiazina en el 15-30% de los casos. Puede sustituirse por clindamicina (600mg cada 6 horas IV), con una eficacia similar.
Bilbiografía

Rodés, J. et al. Medicina Interna. Tomo I. Masson, S.A. 1988. España. Pp.: 1849-1852

Tricomoniasis por transmisión sexual.

La tricomoniasis es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) frecuente que puede afectar tanto a hombres como a mujeres, siendo más frecuentes los síntomas en ellas.

Es una enfermedad curable que afecta con más frecuencia a personas sexualmente activas.

 

 

CAUSAS

La tricomoniasis es causada por el parásito Trichomonas vaginalis. La vagina es el sitio más común donde ocurre la infección en las mujeres mientras que en los hombres es en la uretra.

El parásito se transmite a través de las relaciones sexuales con una pareja infectada ya sea por el contacto entre el pene y la vagina o por el contacto de vulva a vulva (área genital en la parte externa de la vagina). Las mujeres pueden contraer esta enfermedad de un hombre o de una mujer que tiene la infección pero los hombres suelen contraerla solamente por el contacto con mujeres infectadas.

SÍNTOMAS

La mayoría de los hombres con tricomoniasis no presentan signos ni síntomas, pero algunos puede que tengan una irritación temporal dentro del pene, una secreción leve o un poco de ardor después de orinar o eyacular.

Algunas mujeres tienen síntomas o signos de la infección que incluyen un flujo vaginal espumoso, amarillo verdoso y con un fuerte olor. La infección también puede causar molestias durante la relación sexual o al orinar, así como irritación y picazón en el área genital de la mujer. En casos muy inusuales puede haber dolor en la parte baja del vientre. Los síntomas en las mujeres suelen aparecer de 5 a 28 días después de la exposición a la infección.

Bibliografia: Harrison “Principios de Medicina Interna” 15a  edicion, Mc Graww Hill vol 1. pag 2445-2446

Formas de Adquirir el Toxoplasma gondii

ScienceDaily (Oct. 13, 2010) — Prenatal treatment of congenital toxoplasmosis with antibiotics might substantially reduce the proportion of infected fetuses that develop serious neurological sequelae (brain damage, epilepsy, deafness, blindness, or developmental problems) or die, and could be particularly effective in fetuses whose mothers acquired Toxoplasma gondii, the parasite that causes toxoplasmosis, during the first third of pregnancy.
 

These are the findings of an observational study by Ruth Gilbert from the UCL Institute of Child Health, London, UK, and colleagues and published in PLoS Medicine.

Toxoplasmosis is a very common parasitic infection but most infected people never know they have the disease. However, about a quarter of women who are infected with toxoplasmosis during pregnancy transmit the parasite to their fetus. The authors followed 293 children in six European countries in whom congenital toxoplasmosis had been identified by prenatal screening (France, Austria, and Italy) or by neonatal screening (in Denmark, Sweden, and Poland). Two-thirds of the children received prenatal treatment for toxoplasmosis with the antibiotics spiramycin or pyrimethamine-sulfonamide.

23 (8% of the fetuses) developed serious neurological sequelae or died, nine of which were terminated during pregnancy. By comparing the number of children who had serious neurological sequelae who received prenatal treatment with the number among children who did not receive prenatal treatment, the authors estimated that prenatal treatment of congenital toxoplasmosis reduced the risk of serious neurological sequelae by three-quarters.

Furthermore, they found that to prevent one case of serious neurological sequelae after maternal infection at 10 weeks of pregnancy, it would be necessary to treat three fetuses with confirmed infection and to prevent one case of SNSD after maternal infection at 30 weeks of pregnancy, 18 infected fetuses would need to be treated. The authors also found that that the effectiveness of the antibiotics used, pyrimethamine-sulfonamide and the less toxic spiramycin, was similar.

The authors explain how these results should be interpreted. They conclude: “The finding that prenatal treatment reduced the risk of [serious neurological sequelae] in infected fetuses should be interpreted with caution because of the low number of [serious neurological sequelae] cases and uncertainty about the timing of maternal seroconversion.”

The authors add: “As these are observational data, policy decisions about screening require further evidence from a randomized trial of prenatal screening and from cost-effectiveness analyses that take into account the incidence and prevalence of maternal infection.”
BIBLIOGRAFIA
Nicholas M. Fisk, Mario Cortina-Borja, Hooi Kuan Tan, Martine Wallon, Malgorzata Paul, Andrea Prusa, Wilma Buffolano, Gunilla Malm, Alison Salt, Katherine Freeman, Eskild Petersen, Ruth E. Gilbert. Prenatal Treatment for Serious Neurological Sequelae of Congenital Toxoplasmosis: An Observational Prospective Cohort Study. PLoS Medicine, 2010; 7 (10)